
El tiene la culpa. Hace 40 años, en 1967, a este caballero se le metió entre ceja y ceja la terca obsesión de escribir una novela. Nadie lo pudo convencer de lo contrario. Ni siquiera la dura realidad: sus dos hijos pequeños, su frágil condición económica, su incierto futuro. Con palabras que ha guardado en el más íntimo secreto, convenció a Mercedes, su mujer, de que aceptara la insensata idea de internarse durante casi un año en un cuartito en la azotea de la casa. Así, lo hizo. Como sus personajes, se desconectó por completo del mundo real y se internó en su pequeña guarida. Así nació Cien años de soledad.
Este blog ha sido creado para los alumnos del s2 del Colegio Alemán.