Para celebrar el cumpleaños 40 de "Cien años de soledad", Gabriel García Márquez, acompañado de su esposa y de un grupo de 80 personas entre familiares y amigos, tomó un tren desde la ciudad de Santa Marta (la más antigua de Colombia) y realizó un recorrido de cuatro horas que culminó en su pueblo natal: Aracataca, lugar en el que se inspiró para crear el legendario Macondo. "Gabo", como le dicen en su país al escritor, fue recibido por una multitud de gente que quería tomarle una foto, recibir un autógrafo o simplemente verlo. El tren llevaba pintadas mariposas amarillas. Luego, Gabo y su esposa Mercedes se subieron a una carroza tirada por caballos y entre los gritos y saludos de la multitud recorrió las calles de su pueblo. Cuándo los periodistas le preguntaron qué le parecía el recibimiento, no pudo evitar hacer una broma: Yo esperaba más, pero está bien. A García Márquez se lo conoce por su timidez insuperable. Así que al ver a la multitud que lo esperaba en la estación de Aracataca se limitó a decir: "Después dicen que yo inventé el realismo mágico, yo no inventé nada".
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